Agatha Ruiz de la Prada, un torbellino de color que invadió la Ciudad

Agatha Ruiz de la Prada pisó Buenos Aires con un claro objetivo: "agathizar" también la Argentina, como ya lo hizo en varios puntos del planeta. Con un estilo inconfundible, acarreando una explosión de color y alegría que difícilmente pasa desapercibida, la diseñadora completa en el país una agenda que incluye eventos, charlas, la presentación de su nueva fragancia y la inauguración de un mural diseñado por ella misma a un edificio porteño.

La artista catalana, también bautizada "la creadora de la prendas felices", fue homenajeada anoche en un cocktail que se celebró en el Palacio Duhau - Park Hyatt, al que acudieron varias figuras del mundo fashion.

Con el halo de optimismo e ingenuidad que jamás la abandona, Agatha lució un vestido fucsia, su color favorito, con medias al tono y llamativos zapatos plateados.

El evento se realizó en uno de los coquetos salones del hotel ambientado con flores de colores en cada rincón. Alrededor de las 21 la artista hizo su aclamada aparición en el escenario: "Llevo apenas 48 horas en la Argentina y es un sueño. En Madrid nadie me va a creer todo lo que hice desde que llegué. Me dieron una medalla, doné un mural, hicimos un desfile".

"Por fin llegué. Llevó más de veinte años soñando con este momento y nunca pensé que iba a ser algo así. Conocí a muchos colegas y me siento muy acompañada. Estoy con una ilusión tremenda", remató, siempre con su sonrisa característica.

Ruiz de la Prada no dejó de halagar a las mujeres argentinas al considerar que son "guapísimas, no pueden ser tan espectaculares. Y los hombres no se quedan atrás, son realmente impresionantes".

Como es bien sabido, Agatha es una acérrima amante del color y aseguró que debe usarse aún más en tiempos de crisis: "Hay que ser más optimista que nunca. Y mis trajes ayudan a hacer más feliz a la gente".

Actividades al por mayor
Ruiz de la Prada descansó poco y nada desde que llegó a la Argentina. El lunes por la mañana cientos de diseñadores, estudiantes, periodistas y emprendedores colmaron una de las terrazas del Centro Metropolitano de Diseño para escuchar una entrevista que se realizó en el marco de las actividades del Mes del Diseño.

"El mundo de la moda ha cambiado muy poco en los últimos años, pero en los próximos años presenciaremos una revolución", aseguró en el reportaje y destacó que durante la crisis "hay que trabajar tres o cuatro veces más para poder ganar la cuarta parte; es el momento de reaccionar; hay que saber volver a los comienzos y tener sentido común".

También presentó su nueva fragancia Oh La La, la sexta en su haber, con un desfile en la embajada de España, frente unas 300 personas.

Otro de los motivos de su viaje a Buenos Aires fue un proyecto solidario: la inauguración de un gran mural diseñado por ella misma que abarcará toda la fachada de la Biblioteca La Nube, en Jorge Newbery y Córdoba, en el barrio de Colegiales.

La obra, que mide 16 metros de ancho por los dos pisos de altura que tiene el edificio y fue realizado por dos muralistas, es inaugurada hoy en el marco del proyecto Cultura Infancia y Adolescencia y será el puntapié inicial del Primer Museo para Niños de la Ciudad.

Con sello inconfundible
Agatha Ruiz de la Prada tiene un estilo único, diferente a todo lo visto hasta el momento en el mundo de la moda. Alegres, coloridos, ingenuos y divertidos, sus diseños con se venden en más de 150 países del mundo.

Con tiendas propias en ciudades como París, Nueva York, Madrid, Barcelona o Milán, la española saltó a la fama en plena década del ochenta dotando de color y creatividad a una pasarela algo monótona.

En la cima del éxito, cada una de sus prendas es considerada una pieza de arte en si misma, repleta de color y evitando el negro, al que le declaró la guerra hace rato.

Pero la diseñadora del color rosa, las nubes, los corazones, estrellitas y flores no se limita a diseñar ropa y extendió su afán por “agathizar” a sillas, baldosas, mesas, fragancias, alfombras, velas, vajillas, lámparas, sofás, tapas de libros y discos, pijamas, sábanas, toallas, ropa para niños, cuadernos y hasta cascos de motos.

Via: Infobae.com

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